¿Usted le teme o está tranquilo con su siembra?

¿Que tanto le preocupa a usted la semilla que lleva en sus manos?

¿Usted le teme o está tranquilo con su siembra? Todos nosotros indefectiblemente sembramos, no se si usted lo sabia pero desde que abrimos los ojos hasta que nos vamos a dormir, nosotros sembramos todo el día y todos los días, ahora que esa siembra sea buena o mala es algo que solo nosotros y Dios lo sabemos.

Cuando hablo de semillas, no me refiero sobre a la ropa que ya no usa y generosamente usted regala o cuando le da unas monedas a quien en alguna acera extiende su mano para pedirla, tampoco cuando deja de comer carnes rojas en semana santa o prende velas en días específicos a una estatua o besa su rosario, no hablo de esos actos o de otros mas que hace la gente por tradición o costumbre… me refiero, a las palabras que salen de su boca, las veces que bendice o maldice durante el día, ya sea en su trabajo, en la calle o en su hogar, esas semillas, las mas importantes y decisivas que sembramos hasta sin darnos cuenta, las que alegran o las que entristecen, las que sanan o las que hieren, las que unen o las que separan, las que dejan huellas o las que dejan cicatrices.

La Biblia nos enseña que en proverbios 18:21 La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos”. Esto quiere decir que nuestras palabras pueden edificar como destruir a quien nos escucha, no es lo mismo decir, “tienes todo mi apoyo, si esta vez no salio bien, vuelve a intentarlo si es lo que anhelas, inténtalo pero no te rindas” a decir “arreglatelas solo/a, no se para que insistes con eso, eres un inútil, un bueno para nada, nunca haces nada bien” etc etc

Claro esta que tratar de menospreciar a los demás habla mas de quien dice estas cosas que de quien las recibe. El problema es que las palabras se penetran en el corazón y pueden hundir a una persona para toda la vida, cuando quedándonos callados o dando palabras de bendición nos hubieses ahorrado dolores propios y ajenos, y digo “dolores propios” porque como bien dice al final del versículo “Y el que la ama (las palabras) comerá de sus frutos”, si o si comera de las palabras que alguna vez haya dicho, haya pasado poco o mucho tiempo, ninguno de nosotros nos libraremos de ellas. 

Si usted esta dudando de su siembra, empiece a examinar cada una de las palabras que salen de su boca a partir de este momento. Tómelo con la seriedad que esto tiene. No crea que debe hacerlo solo con “algunos” sino con cualquiera sea su receptor, no se olvide que usted esta sembrado todo el tiempo. Y si cree que se ha equivocado, como muchos lo hemos hecho, estamos a tiempo de cambiarlas y revertir lo malo, siempre estamos a tiempo pero tiene que hacerlo. Cuando vaya a hablar, bendiga o no diga nada, mas vale morderse la lengua a comer los malos frutos de ella. Esto es vital para nuestra vida como para los demás.

Auto-examinece, auto-corrijase, haga lo que tenga que hacer para usted ser mejor. No espere que los demás cambien, hágalo por decencia hacia usted, hagalo para tener paz, hagalo por amor.

Dios le bendiga.

Si está de acuerdo y quiere ver el poder de Dios sobre su vida, le invito a hacer esta oración de Fe.

¡Gracias Señor por abrir mis ojos y por hacerme libre. Jesús, hoy te recibo en mi corazón como único y suficiente salvador de mi vida. Reconozco que te necesito, que soy pecador y ahora me arrepiento y te pido perdón. Señor anota mi nombre en el libro de la vida y guarda a mi familia. Amen!

“La Biblia es nuestro manual de instrucciones. Es medicina preventiva para nuestra vida”

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