Un manual de instrucciones.

Cuando quieras conocer a una persona, déjala hablar…

No hay nada que demuestre lo más profundo de un ser humano que lo que sale de su boca.

Nadie, por más que lo intente, puede fingir por mucho tiempo lo que lleve dentro de sí. Algunos se muestran de inmediato, otros tal vez tardan un poco más… Esto se debe a que una persona tiene la necesidad inconscientemente de decir lo que piensa del otro, el problema de esto es que normalmente ocurre cuando la opinión hacía el otro, es negativa.

El problema no es hablar de los demás, el problema es hablar mal y peor aún cuando esa persona no está presente. Claro está que esto expone más al “victimario” que a la “víctima” del chisme. Por eso jamás crea lo que dicen por ahí de alguien, ¡jamás!. Sea cierto o no lo sea, usted ni yo, ni nadie tiene el derecho de hablar mal del otro.

Muchos no saben el peso que tienen sus palabras. Muchos no saben el daño que pueden causar solo por repetir lo que “andan diciendo”. Si tiene dudas, vaya a la fuente, pregunte a esa persona pero no repita, no invente.

La Biblia dice en Proverbios: “El hombre perverso provoca contiendas, y el chismoso divide a los buenos amigos” Proverbios 16:28. El Señor trata de perverso a quien provoca peleas.

Lea detenidamente: “Solo el de conducta intachable, que practica la justicia y de corazón dice la verdad; que no calumnia con la lengua, que no le hace mal a su prójimo ni le acarrea desgracias a su vecino” Salmos 15:2-3

A ninguno de nosotros nos gusta que hablen mal, que manchen nuestra reputación, a nadie. Entonces seamos sabios “El hipócrita con la boca daña a su prójimo; más los justos son librados con la sabiduría”. Proverbios 11:9

¿Que más claro que lo que dicen las escrituras?

Así sea verdad lo que usted tiene para decir, si no edifica, sino bendice, no lo diga. No hace falta decirlo. No cambiará para nada bueno, al contrario se daña aún más. Simplemente se está expandiendo una información o una acción de otra persona con el único objetivo de perjudicar al otro. Recuerde que lo que uno siembra, eso cosecha. No haga a los demás, lo que no le gusta que le hagan a usted. Y haga con los demás, lo que si le gustaría que hicieran por usted.

Comencemos a mirarnos por dentro, a examinar nuestro corazón. Recordar cada vez cuando tengamos la intención de hablar de alguien, que en nuestro baño siempre hay un espejo, primero debemos observarnos a nosotros mismos y lo más importante “dijo Jesús: -Aquel de ustedes que este libre de pecado, que tire la primera piedra”. Juan 8:7

<Recuerde crea usted o no, la Biblia es nuestro manual de instrucciones y es medicina preventiva para nuestra vida>

Ser Mejor.

Dios le bendiga

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