No eres tú, soy yo.

Cuando los resultados de nuestra vida no son los esperados, normalmente se le atribuye esto a la “mala suerte” o “por culpa de … yo hice tal cosa” como si la vida se tratara de un juego de azar o marionetas que alguien tiene que manejar nuestras vidas por nosotros.

Los seres humanos por día tomamos infinidades de decisiones, desde que ropa vamos a ponernos, que vamos a desayunar hasta si respondemos con un “si” a que deberíamos haber dicho que “no” y viceversa.

Pero en realidad, la vida se trata sólo de decisiones, buenas o malas, no hay término medio. El resultado actual de su vida es por las decisiones que usted tomó en el pasado y lo que hoy decida, claramente marcará su futuro.

No tiene sentido echar culpas a terceros a esta altura del partido. Primero porque ya no se puede modificar el pasado y segundo, pero lo más importante, el echar culpas es el acto de inmadurez e irresponsabilidad más grande que hay.

Yo tengo Fe (lo que se vé fue hecho de lo que no se veía. Hebreos 11:3) y no todo está perdido, (mientras haya vida hay esperanzas. Eclesiastés 9:4 dice la biblia) de revertir lo malo, de hacer algo distinto, de intentarlo y si ya no se puede cambiar algo porque escapa de nuestras manos, debemos descansar y pensar muy seriamente lo que haremos a partir de hoy en adelante.

Lo mejor que Dios nos ha dado, es el PODER DE CAMBIAR, si, de CAMBIAR. Las consecuencias de una persona que decide empezar hacer las cosas bien, es que poco a poco todo va mejorando, todo se va acomodando, jamás será de un día para el otro, el secreto de un cambio es resistir, es perseverar, es estar convencido que queremos hacer las cosas bien. El problema es cuando creemos que hacemos todo bien y no tenemos nada por modificar porque el problema, son los “otros” pero no, es usted, soy yo que tenemos que luchar diariamente con la peor versión de nosotros mismos, porque nos hemos creído lo malo que nos dijeron en el transcurso de nuestra vida, hemos creído de verdad que nadie podía cambiar pero se equivocaron, (tengo autoridad moral para decirlo) porque todos tenemos el mismo poder, para Dios no hay favoritos, ni desechados, a todos nos dio dones y talentos y por todos dio a su hijo Jesucristo (San Juan 3:16).

Por amor a usted, a quienes le aman, pelee la buena batalla, analice su corazón, su mente y decida Ser Mejor.

Dios le bendiga

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