La sociedad los enferma.

Estamos viviendo en tiempos donde todo se “patologiza”.

No es normal que una persona que no cargue con un diagnóstico médico sea la minoria, sobre todo psicológicos. Hoy en día son todos bipolar, todos están en depresión, todos sufren de ansiedad, todos sufren de algún supuesto trastorno.

Para muchos esto será no tener empatía o vaya uno a saber que, ya que tienes que estar de acuerdo con todo el mundo y decir sí a todo, para no ser catalogado como un inhumano y todas las “fobias” que dicen por ahí. Cuando para mi simplemente es buscar soluciones simples en un mundo complicado pero sobre todo, es tener los pies sobre la tierra.

Es una locura creer que un comportamiento humano tenga que ser diagnosticado y peor aún, medicado.

Esta sociedad donde lo único que trata es la patologizacion y la medicalizacion. Donde cada vez se inventan más enfermedades al comportamiento humano de siempre.

Siempre fuimos distintos y así lo seguiremos siendo, no hacen faltan las etiquetas diagnósticas. Mientras los laboratorios inventan remedios para mantener sedados a quienes tienen que pasar si o si por algún estado necesario en su vida para crecer y pero lo mas importante, para sanar.

Si es verdad que en algún tiempo todos podemos necesitar de la medicina para salir del pozo emocional circunstancial, porque para eso la creo Dios. Pero ¿Depender toda la vida de un fármaco? ¿Auto-convercerse que tal diagnóstico es para siempre? ¿Cuando Dios nos llamo a libertad? -“Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” Juan 8:32

Todos tenemos la obligación de llorar si así lo necesitamos, todos tenemos la obligación de reír a carcajadas si tenemos motivos para hacerlo, así nos miren como bichos raros.

Gocemos del tiempo en todos sus estados, no hay nada tan contraproducente que querer evitar un estado fundamentalmente necesario para nuestro cuerpo y mente para poder seguir sanos.

Un estado que no se vive como el cuerpo lo necesita si o si lo canalizará de otra manera, por medio de tumores, de enfermedades inexplicables, por haber reprimido los estados normales de tristeza como de alegría cuando hubo que hacerlo.

Pasar por momentos de profundo dolor y tristeza no son enfermedades, reír, cantar desafinando en tu diario vivir no le convierte un inmaduro ni irresponsable, es la sociedad es la que está amargada y enferma.

Fragmentos de la entrevista de la psicopedagoda Liliana Gonzalez.

La biblia nuestro manual de instrucciones. Es medicina preventiva para nuestra vida.

Dios le bendiga.

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