Cambiaste mi tristeza en alegría.

Esto es una de las cosas más ciertas que he leído. Después de tanto tiempo observar y analizar el comportamiento humano puedo decir que es triste pero es verdad.

¡Cuánto dañamos a quienes nos acompañan hoy en el camino de la vida!

¡Cuánto pagan nuestros seres queridos por deudas pasadas ajenas!

La gran mayoría, para no decir todos, tenemos heridas desde nuestra niñez que no han sido sanadas… Y ahí seguirán, mientas no busquemos la ayuda correcta para ir poco a poco sanando, el tan golpeado corazón.

Hace algunos años me supieron decir, “un herido hiere a otro” y yo agregue “normalmente es a las personas que más amamos”. Esto quiere decir que lamentablemente con nuestros hechos y palabras dañamos justamente a quienes NO deberíamos. ¿Pero porque? Los golpes físicos como verbales que arrastramos de toda una vida solemos descargarlos en nuestros esposo/a, hijos, padres… por el simple hecho que esa herida no fue cerrada, sigue ahí, latente, sigue sangrando y descargamos nuestra ira con las personas equivocadas dañando también a ellos y así continuando una cadena que no tiene fin… solo se cortara cuando decidamos decir ¡Basta! por amor propio y a quienes nos rodean.

Una persona no puede dar lo que no tiene, eso está claro, lo que si tiene es la posibilidad de poder cambiar y cortar con esa cadena de maldicion. Empezar de nuevo, cambiar las palabras hirientes por palabras que sanen, que bendigan, palabras de valor hacia quienes amamos pero solo se logra si dejamos sanarnos por el Padre. Dice la Biblia: “Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo de dentro de ellos. Y quitare de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne” Ezequiel 11:19

Yo soy testimonio de esto. Yo cambié, yo tuve que creer porque ya no le encontraba sentido a mi vida. Yo di mi brazo a torcer, después de una gran lucha mental, lo logré. Y esto que está escrito también se cumplió en mi vida. Lea: Salmos 30:11 “Tus has cambiado mi lamento en danza; has desatado mi tormento y me has abrazado de alegría”

Y si yo pude, usted también puede.

Yo doy Fe de ello.

Ser Mejor.

Dios le bendiga.

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